No pains, No gains

Siempre intentaba darse una excusa razonable de por que le ocurría aquello, o incluso autoconvencerse de que aquello no le estaba ocurriendo. Estaba tan cansado de ver como se desmoronaba su castillo a medida que lo iba construyendo, la realidad era demasiado dura, demasiado fría, no podía aceptar algo así. Fué entonces cuando empezó a jugar con su mundo, con su realidad y consigo mismo.

Como todos deberíamos saber, nada es eterno. Puedes llevar soñando toda una vida, y sin embargo, tarde o temprano, de una u otra forma acabarás despertando en la realidad. Es como impacto contra el asfalto, como una aceleración cardiaca seguida de una agobiante dificultad respiratoria.

Cientos fueron los días hasta que de repente abrió los ojos. Era todo tan nitido… Ya no había pinceladas abstractas representando sentimientos borrosos o emociones coloridas. Todo era así y así era. Lo veía así y así lo veía. Ya no había puntos de vista, elementos por definir, colores por colorear… Pero a pesar de todo, también pudo ver con claridad aquello que siempre tuvo consigo, de lo que nunca se dió cuenta y que ya nadie podrá quitarle.

Esta vez su realidad no será de colores, no será abstracta ni estará borrosa. Simplemente estará definida por unas mejillas, unos ojos, una nariz y unos labios, todo de su color habitual, sin reflejos ni distorsiones, sin trampa ni cartón. En definitiva, un rostro humano, real.

No estaba todo perdido.

~ por mostlymemories en Junio 4, 2008.

Escribe un comentario