Where are my hopes, Where are my dreams

Un paséo por el sitio habitual, todos los días suelo caminar por allí, bueno todos no, solo los días que no quiero no encontrarme con nadie, los días que simplemente quiero andar y respirar aire fresco. Todo se encontraba calmado, sin mas ruido que los auriculares de mi reproductor donde estaba sonando esa canción tan especial, como era costumbre en ese tipo de momentos. Noté como una leve brisa recorría mi frente, cerré los ojos, no había hecho mas que empezar.
Podía sentir el movimiento de cada nube, el romper de cada ola del mar, el suave tacto de la arena en mis piés. Parecía como si formara parte de aquel lugar, como si un pintor local, del montón, de esos que venden a domicilio, a los que mamá solía comprar aquellos horrendos cuadros que ahora forman parte del salón, hubiese pintado la escena conmigo dentro, y entonces, atrapado en su cuadro me senté en la arena y me puse a contemplar aquellas blancas nubes al óleo, que tan bien o tan mal pintadas estaban, dependiendo siempre del punto de vista. Entoncés vineron a mi mente diversos fragmentos de mi vida, que parecía haberse convertido en una gran mentira; entre ellos pude recordar con total claridad una de las tantas ocasiones de las que sueles acordarte durante largo tiempo, de aquellas que te ataladran la mente con los famosos “y si…“, debilidad, miedo; o peor aún “y si no…“, arrepentimiento, culpa.
Tenía miedo a ser diferente, miedo a seguir siendo el mismo. Nunca le dije nada, nunca quise admitirlo; parece como si realmente hubiera intentado impedirlo. Mi corazón, ¿Llegó realmente a amar algún día?

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