
Estaba sumido en la desesperación, para mi ya no había mañana ni esperanza posible. Entonces apareciste, como un rayo de sol en una fría mañana de invierno, un ligero y calido rayo que consiguió pasar entre la tormenta, que consiguió calentar mi gélido corazón. Me hiciste recordar, recordar que una vez amé. Me diste esperanza, esperanza de que aún puedo sentir, de que mi corazón, después de todo, aún sigue funcionando. No quiero que este rayo se apague, no quiero que las nubes me aparten de ti. No, no lo harán, volaré por encima de ellas si hace falta. Nunca pensé estar preparado para esto, pero, ¿y si realmente lo estoy? Y puede que ahora tengas el poder para destruirme, pero aun así, no te dejaré escapar tan fácilmente.

