Hoy, tras varias lecturas y una pequeña reflexión, he llegado a la conclusión de que ahora lo que se lleva no es tanto encontrar una respuesta a nuestras preguntas, sino manosear estas una y otra vez. Y otra, y otra…
Y me pregunto: ¿Tan divertida es la incertidumbre?
Al fin y al cabo es como montarnos en un balancín: subiendo, bajando, y volviendo a subir; sin tener ni idea de donde vamos a acabar. Nada mas allá de una fuerte ironia donde se debaten la razón, la intuición y el corazón.


