
Mi “aventura” empezó en Cádiz el mismo día del concierto, 27 de junio, día en el que me levanté a las 5 de la mañana tras 2 horas y media de sueño. Un desplazamiento hasta el aeropuerto de Sevilla y un vuelo después, sin olvidar ciertos problemillas que tuve en el control del aeropuerto, me encontraba en el aeropuerto del Prat, había llegado a Barcelona.
Mis primeras experiencias por la ciudad fueron los indecentes precios de los autobuses que te desplazan del aeropuerto al centro y viceversa, precios por los cuales aquí en Cádiz se pueden coger casi 4 autobuses que recorran una distancia similar. En contraste con esto, una vez llegamos al hostal donde nos alojábamos, descubrimos que estaba situado en una zona barata, no llegué a descubrir el motivo ya que el hostal era céntrico pero las tiendas que se encontraban a su alrededor tenían unos precios mas que razonables.
Una vez obtenidas las llaves de la habitación, dejamos nuestro equipaje en la habitación y nos fuimos a la sala del concierto a eso de las 12 de la mañana. La cola me la esperaba mas larga, lo cual no quiere decir que fuera corta; mas tarde descubrí que había gente que entraría directamente en primer lugar gracias a una pulsera que les dieron por haber estado desde días antes haciendo cola y durmiendo en la calle, cosa de la que no quería hacerse responsable el personal de la sala. Estuvimos sobre unas 7 horas esperando hasta entrar, unas 8 hasta que empezara el concierto. Durante la espera puedo asegurar que hacía un calor abrasador, hubo gente que utilizó paraguas para taparse del sol; decir que el queso de nuestros bocadillos se derritió. La gente que había guardando cola era lo mas parecido al público de un salón manga, con el pelo de diversos colores, abundando flequillos y ropa de lo mas extravagante, algunos iban hasta disfrazados y mas de una vez me pregunté sobre el calor que deberían estar pasando.
A eso de las 2 y media –no recuerdo realmente las horas ya que no suelo usar reloj y el movil lo dejé en el hostal- llegó Miyavi a la sala. Se trataba de un autobús de dos pisos con cristal oscurecido, por el cual desde fuera nos era imposible ver lo que había dentro, al cual iba enganchado a modo de remolque una especie de contenedor, donde se encontraban los instrumentos y cachivaches del concierto y el merchandising. La gente se aglomeró en el autobús cuando se paró en la puerta, todos gritando emocionados y haciendo diversos saludos gestuales ciegamente al cristal del autobús, sobreentendiendo que Miyavi estaba dentro en alguna parte del mismo mirando por el cristal. Solo se bajó el staff, que habló con los organizadores y volvieron a montarse, decidiendo dar un par de vueltas para despistar y utilizando una puerta trasera. Obviamente por alguna parte del edificio tendría que entrar por lo que hubo gente entre la que me incluyo que fue rodeando el edificio en busca de alguna entrada, al final lo vimos; éramos bastante menos gente que en la principal y nos dijeron que nos alejáramos y que no corriéramos hacia él que en caso contrario no saldría. Eso hicimos y salió con unas gafas de sol y una gorra, hizo el amago de lanzarnos besos y entró en la sala.
Pasaron las horas y llegó la hora de entrar; la cola se había alargado muchísimo desde que llegamos, hasta el punto de no ser capaz de ver el final; nos aliviamos al ver que estabamos bastante mas adelante de la mitad de la cola. A la hora de entrar, tuvimos la suerte de que no llevabamos nada encima, ya que registraban los bolsos y a los que no llevabamos nada (un 5% del total) nos dejaban pasar directamente por la derecha. Fue por esto por lo que fuimos corriendo rapido y llegamos a la parte del escenario. Nos sorprendimos al ver que nos encontrabamos a unos 3 metros del microfono principal, donde correctamente supusimos que estaría Miyavi. Yo salí corriendo al stand donde vendían merchandising y compré lo primero que vi: un poster, una camiseta y una muñequera, aprovechando que había poca gente y volví corriendo junto al escenario, donde me esperaba mi amigo. Cabe decir que los precios del merchandising eran realmente elevados, pero entre la presión de tener que comprar rápido y eso de que puede ser la única oportunidad que tenga en la vida de verlo en directo acabé dejandome un dinero.
A eso de las 8 y cuarto empezó el concierto, salieron los músicos a terminar las pruebas de sonido y se colocaron, la gente llamaba a Miyavi a gritos, hasta que salió. Llevaba la ropa del último disco e iba tapandose con un parasol de esos japoneses. Los músicos empezaban a tocar y él iba avanzando lentamente hasta el microfono, donde cerró el parasol y empezó a tocar. El concierto fue de lo mas ruidoso por parte del publico, que chillaba como si se les fuera la vida en ello.
La mayor parte de la tracklist se trataba de canciones del nuevo disco, sin embargo también tocó alguna de discos anteriores como kimi ni funky monkey vibration, V-rock ,Rock no gyakushu y Are you ready to rock. El público coreaba todas las canciones y hubo de todo: DJ durante una pausa, zapateado, hip-hop, rock más de toda la vida, duelos de guitarra y zapateos. El concierto estuvo también enfocado al espectáculo y hubo una pausa en la que se cambió de ropa.
Dos horas mas tarde salimos de la sala, había un tipo a la salida que aprovechó el concierto para vender posters; decidí comprarle uno. Eran sobre las 11 de la noche, estaba sudando, acalorado y emocionado; acababa de tener a Miyavi a unos dos metros, era igual que en las fotos, tocaba la guitarra como nadie y hasta había conseguido emocionarme. Realmente mereció la pena la espera.
Despues del concierto fuimos a cenar y volvimos al hostal, estabamos reventados y teníamos que levantarnos temprano si queríamos aprovechar bién el día.
Al día siguiente estuvimos por el centro de Barcelona, paseando y de tiendas. A la hora de comer fuimos a un restaurante buffet japonés, de esos que se ven en las películas, con la cinta y los platos moviéndose. Comimos hasta la saciedad una gran variedad de platos orientales. Fue divertido, nunca había estado en uno de estos.
Hubo cosas que me llamaron la atención como la frialdad de la gente de allí: no fueron pocas las veces que intenté preguntar algo con educación por la calle y fui ignorado fríamente, sin merecer siquiera una simple mirada.
También cabe destacar que como en toda metrópoli, en Barcelona abundan los extranjeros, personas de distinta raza, nacionalidad y cultura; se los puede ver por cualquier parte y trabajo, destacando los restaurantes fast food de la ciudad. No tengo nada en contra de que puedan integrarse con tanta facilidad en el mundo laboral, sin embargo, algo que no termino de comprende es acerca del uso del idioma, me pregunto como es posible que puedan contratar a personas que no tengan un correcto uso del idioma local o nacional en trabajos de cara al publico; os puedo asegurar que no me fue nada facial averiguar qué llevaba una hamburguesa en el KFC porque no me entendían…
Finalmente por la noche volvimos a coger el no muy económico aerobús de nuevo al aeropuerto; y tras los no-problemas en el control, retrasos, vuelo y vuelta a Cádiz en coche, volvía a encontrarme en casa.
Solo puedo decir que he disfrutado el viaje y que ha merecido la pena.